Ciudades mutantes

Rem quiere construir unas ciudades polimórficas o mutantes, o para entendernos unas ciudades en constante movimiento. Los aspectos técnicos de la obra no están claro siquiera para el propio Rem, los bocetos que me deslizó en el bolsillo no están muy claros, y dado que yo no soy arquitecto no sé si se trata de otra broma más de mi colega.

Su concepto de ciudad móvil se traduce en la atomización de todos los elementos urbanísticos que hoy por hoy conocemos como fijos: edificios, parques, farolas, papeleras, etcétera, todos estarían integrados en un sistema de raíles, correderas y poleas que permitiría que cualquier habitante de la ciudad pudiera cambiarlos a su gusto simplemente tirando de una cuerda. En la imagen, un chaval acerca el parque a su casa.

Para no afear el paisaje, Rem propone crear un subsuelo donde se integrarían las partes móviles de todo el entramado dejando en la superficie las guías y las poleas, que se colorearían de acorde al objeto que integran o no se les daría color para que fuesen transparentes.

Entre los posibles beneficios menciona:

  • Lo innecesario de la especulación urbanística.
  • La inutilidad de tener coche: Bastaría mover tu hogar hasta un par de metros de tu trabajo, en el caso de que se necesitara. Algunos obcecados abandonarían la conducción al comprobar que las carreteras cambiarían de forma y recorrido espontáneamente.
  • La dificultad de la creación de ghettos: Puesto que los inmigrantes traerían sus casas desde sus países de origen no haría falta que compraran una choza en el barrio más miserable de la ciudad. El concepto de barrio en sí mismo sería absurdo, así que la vecindad sería algo elegido y no impuesto.
  • La desestructuración de la idea de Familia, así como sus vínculos, garras y demás lindezas: Puesto que incluso las habitaciones pueden ser movidas de la casa, la independencia de los más jóvenes sería inmediata. Bastaría empujar la habitación lo suficientemente lejos de la casa original. En caso de morriña, bastaría empujar la habitación de vuelta al lugar original… ¡Si es que sigue allí! Esta última me pareció especialmente útil. En caso de que tu familia original no te agrade siempre puedes pedir a otra familia o comunidad que te acoja. La permanencia dependerá en gran medida de lo bien o mal que congenies con tus nuevos vecinos. Esto supone un requisito entre las dos partes: el buen entendimiento, porque en otro caso, ellos podrían mover su vecindad lejos de ti y tú quedarías sólo otra vez y con tiempo suficiente para pensar en si realmente mereces una familia que te apoye y que te cuide.

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