Lyon

Has paseado por la calle mientras
una niebla de ensueño te cubría
los hombros. Has pensado en qué hará
el sol para ocultar su aliento
entre nubes y tierra de este modo.
Para qué, por qué, si luego abandona
su velo plateado, si despierta
así los negros huesos del dolor,
de saber que aún se debe respirar,
de saber que, aun sin niebla, mañana
volverás a vivir, como la gota
que cae melancólica en nuestra frente
toda la noche y somos incapaces
de evitar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.