A propósito de una pseudogenealogía del rugby

Desde hace más de doscientos años las universidades de Oxford y Cambridge se baten en un partido de fútbol cada primavera. Un día, estudiante enjuto, rubio y de tez rosada, en mitad del segundo tiempo (Oxford perdía por dos goles) recibió el balón, lo tomó con las manos y lo llevó a trompicones hasta la portería contraria. El árbitro pitó hasta desgañitarse, el entrenador le recriminó a gritos su actitud desde la banda, incluso sus compañeros de equipo se detuvieron y, con las manos en la cintura, meneaban la cabeza en desaprobación.

El alumno fue castigado severamente por no comportarse con el espíritu deportivo que se le presupone a un estudiante de Oxford. Cayó sobre él la amenaza de ser expulsado del colegio por quebarantar de manera tan flagrante las normas del centenario partido. El estudiante, detenido en el aula de castigo, contemplaba ahora cómo la tarde caía sobre la hierba húmeda del campo de fútbol, en ese momento sin jugadores. Se desabrochó la corbata, se estiró sobre de la silla y río para sus adentros ante el descubrimiento que acababa de hacer, acaso aún desconocido por él mismo.

Había inventado el rugby.

(Vous pouvez trouver la vraie histoire de William Web Ellis ici)

Billy Swan – I Can Help

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