El límite de las Cien páginas

Debo ser idiota, puesto que me pregunto si existe en este planeta alguien a quien Los detectives salvajes de Roberto Bolaño le resulte aburrido, como pueden resultar aburridos el Ulises, la Muerte de Virgilio o El Castillo. No digo malo o pedante o forzado o de un humor enrarecido; sólo aburrido. La historia de dos poetas en busca de otra poeta. Bien. Hasta donde he podido llegar (página 100 en Anagrama y no puedo más, lo juro) hay un par de escenas de sexo, putas, miles de referencias a poetas conocidos y desconocidos y gente fumando marihuana. Poca chicha en cien páginas: un poeta novel que se une a un esperpéntico grupo de poetas donde hay dos tipos difusos, que más adelante se revelarán como los detectives salvajes. Se introduce en el mundillo literario y empieza a follarse a hijas de magnates o algo así. Oh, sí, espera, es un homenaje a algo o alguien. Hum. No, soy yo, sin duda.

Así que me surge la duda: ¿tiro el libro y robo el siguiente o continúo? Busco por internet por encontrar una opinión más opinada que me ilummine y me encuentro con esto:

Descubrir una transformación discursiva entre los lenguajes de demolición que constituyen esta novela significa indagar una situación social e histórica sin definición; se trata de un proceso progresivo que desmantela el pasado literario, aún cercano y lo envía a la papelera de reciclaje […] Es aquí donde la dialéctica narrativa (sic) de Los detectives salvajes rompe las trabas del ser humano y se redime por lo atrevido de la propuesta con un discurso donde las imágenes literarias se mueven para construir un nuevo saber, el de la caducidad.

Artículo

Que en lenguaje de la calle quiere decir: la novela trata sobre una historia.
No me convence. Vayamos al lado yankee, donde parece que hay menos mamoneo. (Traducción a la ligera)

Until recently there was even something a little Masonic about the way Bolaño’s name was passed along between readers in this country.
Bolaño era hasta hace poco un genio sólo para los elegidos.
[…]
He places us there, in Mexico City, and reminds us of the excitement and boredom, the literary pretentiousness and ignorance, the erotic ambition and anxiety of being a young writer or reader in the company of like-minded friends. The juvenile diarist who is our guide can write things that made this reader, at least, wince in painful recognition: «Depressed all day, but writing and reading like a steam engine.»
Nos sitúa en México D.F., y nos hace recordar la diversión y el aburrimiento, la pretenciosidad literaria y la ignorancia, la ambición erótica y la ansiedad del escritor joven entre colegas del mismo espíritu»
[…]
We are 120 pages in, and suddenly the book alters its form. The next 400 pages feature first-person interviews with scores of witnesses, friends, lovers, acquaintances and enemies of Lima and Belano.
Después de las primeras 120 páginas, el libro altera su forma. Las siguientes 400 son entrevistas con amigos, testigos, amantes, enemigos, etcétera de Lima y Belano.

The New York Times

No puede ser. ¿Me paré demasiado pronto? ¿Me resultó la historia demasiado conocida, demasiado acorde con la realidad literaria hispanófona como para no entusiasmarme? Si aguanto otras 20 páginas, ¿tendré que escribir un nuevo post rebatiéndome a mí mismo? Me niego. Nada, nada, yo acudo a mis amigos los franceses, esos sí que saben de verdad.

La partie centrale (et principale) de ce livre choral retrace ensuite les aventures de ces deux clochards célestes à travers le monde, et cela sur une période de 20 ans.
La parte central y principal de este libro coral traza las aventuras por el mundo de los estos dos clochards y esto por un período de 20 años.

Le petit bulletin

Así que sólo me queda decir: mierda. Tengo que aprender otra lengua para encontrar a alguien que esté de acuerdo conmigo. Sostenella y no enmendalla, como Julio César Álamo, el poeta viscerrealista de la novela de Bolaño, Los detectives salvajes que criticaba o alababa los poemas de los alumnos de su taller según el humor del que estuviera, que odiaba a Octavio Paz y que expulsó a media clase porque le tacharon de ignorante.

Habrá que seguir leyendo.

Sanseverino – Il suffirait de presque rien
Found at skreemr.com

3 comentarios en «El límite de las Cien páginas»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.