Entre bestias y tostón

Una de las actividades más exasperantes cuando se busca trabajo consiste en aprenderse todo el repertorio de hazagañas y maniobras para afrontar con cierto éxito una entrevista de boulot: lenguaje corporal, preguntas a realizar al entrevistador, tono utilizado, vestimenta, etcétera.

Como la mayor parte de mi experiencia profesional ha sido en el extranjero, estoy poco acostumbrado a la manera de entrevistar en España que, en cualquier caso, supongo que será mucho más flexible que fuera; es decir, las mentiras habituales que sonaban de maravilla en inglés o en francés, producen un efecto cómico en castellano.

Le he estado echando un ojo a una de esas milagrosas listas de consejos a tener en cuenta cuando uno está cara a cara con uno de esos señores encorbatados que se llaman García y que son gerentes de alguna empresucha y he estudiado (tanto tanto como estudiado… Digamos «revisado») los sabios consejos impresos; algunos realmente divertidos.

Go alone. Do not take children or friends.

Que quede claroclaro que llevar a los colegas de la banda de Latin-Kings no siempre ayuda.

Smile, be polite, and try to relax.

La verdad es que el mundo laboral se institucionaliza cada más para conseguir una homogeneidad perfecta. Llegará un momento en que todos los centros de poder o control (escuelas, hospitales, cárceles, grandes empresas) serán una y la misma cosa (los «parques tecnológicos», que ya disponen incluso de guarderías). Con esto quiero decir que ir a una entrevista de trabajo será, dentro de poco, prácticamente lo mismo que ir al doctor.

Bring your «Fact Sheet»

Es peligroso demostrar tus habilidades con el inglés con términos como «Fact Sheet». Decir «Hoja de hechos», además de literal, suena cateto. Si, por ejemplo, se nos ocurre decir: eh, he traído mi Fact Sheet conmigo, lo más probable es que suene a algo como «Fuck, Shit». No es algo bueno si el entrevistador sabe más de inglés que tú. Posiblemente no, pero más vale prevenir que curar (resulta sospechoso que este último consejo no venga en la lista).

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Todo esto viene a cuenta de un artículo que he leído en la revista Manière de Voir que me compré en París para el TGV a Lyon y que no conocía. Es una revista del mismo grupo de Le Monde Diplomatique, y esto ya es garantía de una línea editorial de «izquierda dura»: Carlos Pardo, John Berger, Ignacio Ramonet entre otros. El equivalente español vendría a ser la revista Archipiélago de hace un par de años, cuando Agustín García Calvo estaba en la redacción. El artículo en cuestión se titula Joyeux Surexplotation Aux Etats-Unis (algo así como Feliz Explotación en los Estados Unidos) y discurre acerca de los nuevos modelos de negocio estadounidenses donde, bajo la premisa de hacer la vida más fácil al empleado (y no perderlo) van poco a poco apropiándose de la vida de los empleados (es decir, de su tiempo de ocio) mediante la oferta de fringe benefits desorbitados: servicios como guarderías, masajistas, psicólogos y otros; automóviles, actividades y vacaciones con otros miembros de la misma empresa, etcétera. La muerte de la empresa jerárquica y el nacimiento de la empresa tribal: el empleado no es ya un asalariado sino parte de una cultura de empresa, con su pensamiento mágico, su religión y sus tabúes.

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A los franchutes no les caen muy bien los americanos y los americanos no saben donde está Francia: en una charleta de café escuché que la diferencia entre yankees y europeos era que los primeros actuaban antes de pensar, y los segundos pensaban y pensaban, y pensaban. No tengo claro qué modelo beneficia más a la economía (supongo que el primero, por disponer de mayores oportundidades para la creación de empresas, libres aranceles y toda la pesca), pero sí que es evidente cuál es más beneficioso para la construcción de una verdadera sociedad (sanidad pública, escuelas gratuitas, etcétera). Por eso una franchuta llamada Barbara Cassin escribió un libro llamado Google-Moi! que trata, entre otros menesteres, de las similitudes entre la creación del imperio Google y la creación del imperio Bush. Lejos de tratarse de un manual de berreos, la tipa, catedrática de filosofía, hace un análisis pormenorizado de los valores que fundamentan la empresa Google y los valores en los se basa la empresa Bush.

Por ejemplo: Organizar la información en el mundo, lo que vendría a ser la red Echelon, NSA, Freedom Act.

Por ejemplo: Don’t be evil (Cassin argumenta que la negación tética de ser «malo», constituye una prueba de fe de que, en efecto, existen «buenos» y «malos», c’est-à-dire, empresas buenas y empresas malas.

Google es el triunfo de la esquizofrenia capitalista.

(Yo tuve dos entrevistas con Google y por eso estoy resentido)

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A mí a veces me gustaría decir a más de uno y una ¡Por qué no te callas! Lo que pasa es que soy todo corazón.

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