Prohibido pintar en la pared bajo multa de 25.000 pesetas

Dos pintadas del barrio.

Convertirse en el descubridor del cuerpo de un suicida era lo mejor que le podía pasar a un chaval en la Nueva Alcalá: no sólo sería preguntado por sus amigotes, a los que regalaría con los numerosos detalles de su peripecia, como lo escarpado del lugar donde encontró al pobre muerto, la expresión vacía de los ojos, el estómago inflado y su expresión cianótica, sino que además los adultos le tratarían con una precaución temerosa, a sabiendas del trauma que el descubrimiento podía ocasionar al púber en cuestión.

Un hombre cae de un edificio

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.