En Central Park

Bajo las aguas del estanque
se reflejan los lomos coloridos
de peces sin nombre que se amontonan
en las perlas de pan que los pequeños
arrojan desde las orillas.
Sin la memoria un pez es capaz
de buscar su refugio, de nutrirse
y de nadar.
No puede comprender
porqué el tacto del agua le permite
alcanzar el pan que le tendrá con vida
otro día más, o qué mecanismo,
biológico o sentimental,
le hace respirar bajo los nenúfares.
Por eso cuando se desliza agónico
bajo el cuchillo de la pescadera
se despide con esa silenciosa
mirada con la que vivía,
como si desde sus ojos amnésicos
hubiera deseado por un día
tener tal vez recuerdos de estar vivo,
recuerdos sumergiéndose lentos,
a un tiempo dolorosos,
a otro, cándidos,
en el pozo de su existencia
que ya se apaga,
difíciles de tragar
como una bola de pan blanco
con una perla brillante
en su interior.

2 comentarios en «En Central Park»

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