Mi amante

Mi amante aguarda
tras los ojos del día.
De camino a mi cama
se precipita el cielo
sobre nosotros como una cuchilla
que nos habla.
De camino a mi casa
encontramos un pájaro
inanimado en el arcén.

Mi amante se cambia por silencio.
Acudido por una lengua de hormigas,
el ser es transportado
en esquirlas de carne,
en medio de un ritual litúrgico
que terminará con la primavera.

Al otro lado del camino
las garzas y milanos negros
airean bolsas muertas con el pico
junto a la cara azul de mi amada.

Pienso que no tendríamos que haber
fundado nada.
Nada debería
surgir del barro. Nada en este mundo
lo merece.

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