Oración a Dios

Dios, tú que vives en todas las cosas,
haz que las cosas tengan alma.
Porque solo nosotros las amamos,
porque están en nosotros y no en ellas:
concédeles nuestro perdón.

Porque las cosas no poseen alma,
ella están vacías de sí mismas,
por qué Dios, por qué, si estás en cada una
de las cosas no nos dejas amarlas.
Por qué te obstinas en hacernos creer
que hay cosas y no Dios, Dios, Dios.
Por todas partes la masa de Dios,
de un Dios continuo que arroja a sus fieles
al fuego, a la luz que nunca acaba,
a la luz que no existe,
que nace únicamente en Tus Ojos,
que no crece en las cosas mismas,
que no se engendra en nuestra lengua.

Dios, abre con tu cabeza el cristal
de la noche y deja que nos ahoguemos
en el magma de su presencia,
las cosas y nosotros,
fundiéndonos como el estaño
contra la llama.
Dios olvida tu camino
salvaje contra el mundo que creaste
y ten piedad de tus fieles mortales
que idean entre las cosas
ese lugar en el que Tú, por fin,
puedas ser lo que seas.

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