Tarde en Bellecour

Y me pregunto si esta tarde no es
una pausa del mismo tiempo que
en otras ocasiones nos obliga
a aprender su gramática de plomo
hirviente con la que se escribe el mundo.

Una canción parece estar oculta
en los árboles del parque, en las hojas
que vuelan en bandadas a ras de suelo,
ya perdida su casa, hasta mis pies.

Quien fuera una de ellas y rodara
en soledad por la tierra y el asfalto,
puliendo mis aristas con la lluvia
y el viento, y reposar entre otras hojas
en un cruce de dos calles al fin.

Algunas tardes escucho una voz
al otro lado del parque que dice
‘ven, tu lugar no está junto a la luz,
sus raíces no son las tuyas,
tú eres el parque, tú eres la canción’

Levanto la mirada en ese instante
y contemplo el volar de las palomas
sobre el aire encendido por las
hojas que, en remolinos de ardiente oro
se despiden de los últimos rayos
de la tarde, del aire,
para siempre.

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