Conjuro

Alcanza con la punta de los dedos
los harapos del aire denso
que cincela el paisaje
Los rostros escondidos en las uñas
son la materia con la que da forma
a las curvas y aristas de ese cuerpo.

Ha tomado su propia baba inerte
y como una argamasa, la ha unido
a las grietas orgánicas
que se conjuran contra toda física.

Aparta la figura de un soplido
el artista, una alfombra de guijarros
le sirve para caer rendido.

La estatua existe y no podemos verla;
una cascada de sal se interpone
entre nuestra mirada y ella.

La saliva, el cabello, toda sal
hacen la estatua viva.
Detrás o entre estas cosas
solo resta la nada.

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