Flunitrazepam

Haz caso ya, no te alejes, el diácono
que ruge en el interior de la piedra
que guardas en el interior del estómago está
clamando desde los cimientos de tu ser.

Acaso no se comprenden
tus pies de barro con aquel futuro
que imaginaste en la región desértica,
acaso no creías que el amor
era un líquido ardiente,
que los vapores te llevaran
al encuentro con el amor.

No sé, a veces los árboles…
Su ceniza se cimbrea parece
morir de pie y su sombra es su lápida
innombrable.

Quisieras tal vez un televisor,
y ver tu vida en el televisor,
grabar tu vida en el televisor
para repetir, una y otra vez
los momentos más encomiables,
algún orgasmo,
añadir subtítulos en polaco,
realizar los comentarios
o la versión del director.

Primero un plano secuencia, el final:
tú mirando tu propio nacimiento
en la pantalla, en un bucle infinito
sin anuncios sin pausa sin aliento
en un círculo tragicómico
con el que alcanzar lo eterno, esto es:
lo que siempre quisiste:
no morir,
no ser inmortal.

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