Diario de Londres IX – El piso, al fin

No un piso, sino una habitación grande, con derecho a proyector de cine y clases particulares de inglés es lo que finalmente hemos conseguido. Edu Fuentes, ilustrador y bon vivant, se marcha durante unos meses à la recherche de l’inspiration, allí en Las Águilas, Murcia. Nadie dijo nunca que París fuera el alfa y el omega de los artistas.

No hay gran cosa que rescatar de nuestras andanzas inmobiliarias mientras pasábamos nuestras últimas semanas en casa de Sergio y Bárbara. Dejamos en su calendario la fecha de nuestra llegada y el poema Lecho, como pequeño homenaje al colchón de detrás del sofá y a la cama matrimonial, ahora nos alojamos en la casa de Jason, un amistoso inglés que hemos conocido a través de www.crashpadder.com Es una buena opción para alojarse en la casa de un particular por más o menos el mismo precio de un hotel.

Acudimos, eso sí, casi por aburrimiento y con cierto escepticismo a varias agencias inmobiliarias, y el descontento fue el mismo que cuando acudíamos a los agujeros de ratos, aka, habitaciones en piso compartido. Un piso es un piso, sin más, hasta que entra en juego la inventiva. Un taller puede hacer las veces de salón si se atornillan al suelo cuatro tablones y con arte y birlibirloque de Photoshop se metamorfosea en un amplio estudio de corte victoriano. Tal cual lo relataba Illy, el comercial de nariz aguileña que para ablandarnos el lomo nos invitaba a cigarrillos entre aspavientos descaradamente aprendidos en algún cursillo de lenguaje corporal. Yo también he acudido a esos cursos, así que el engaño no nos vale. Tampoco el hedor a temple y pintura mohosa ayuda a aflojar la gallina.

Entre tanto, aprovechamos las tardes para compartir un postre con otros españoles recién llegados o con algunos añitos de experiencia en el extranjero. Alberto, informático, nos presentó a su esposa rusa y su interesante proyecto IT Londres, y nos contó que resulta más fácil encontrar trabajo que piso en esta ciudad. No me cabe ninguna duda: «gracias» al servicio de corrección de CVs que ofrece he tenido más de quince llamadas de recruiters y concertado dos entrevistas. Gracias, Alberto, por ayudarme a conseguir trabajo, justo lo que no quería. Es lo peor de buscar trabajo, por más que se intente, al final uno acaba encontrándolo.

Espero que sepan disculpar la promoción descarada, pero ¡qué menos que agradecer la ayuda de nuestros amigos!

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