Lecciones que he ido aprendiendo en las escuelas de escritura creativa

Este año termino el segundo curso del Máster de Escritura Dramática que comencé en 2011 en la City University de Londres. En estos dos años he tenido la fortuna de estrenar dos obras de teatro en Madrid y colaborar activamente en varias aquí en Londres. También he tenido la suerte de escribir un fascículo de escritura dramática que ha sido muy bien recibido y que creo que condensa mis escasas pero claras ideas sobre cómo escribir teatro.

Durante más o menos diez años he asistido de forma regular a grupos de escritura, clases de creación literaria, programas de ayudas a escritores noveles, cursos de formación de poetas, convenios de dramaturgos internacionales y todas las combinaciones que podáis imaginar. He estudiado con escritores galardonados, escritores desconocidos, escritores que sólo han publicado libros sobre cómo publicar libros o cómo escribirlos, con actores, directores, escenógrafos, etcétera. He estudiado en España, Irlanda, Francia e Inglaterra.

Atesoro esta experiencia con cariño y puedo decir honestamente me ha sido de mucha ayuda para progresar en mi escritura. Quiero dedicar unos cuantos posts a exponer, con cierta distancia, qué cosas he aprendido en este viaje.

1 Nadie puede enseñarte a escribir. No importa lo galardonado que tu maestro sea, o la cantidad de libros que haya publicado, o el prestigio de la escuela donde enseñe. La realidad es que no he encontrado un solo profesor en todos estos años que enseñara o «revelara» el secreto para escribir una buena novela o una buena obra de teatro. La razón para ello es que no existe tal secreto. De así serlo, posiblemente los escritores dedicaríamos el tiempo a escribir más novelas o más obras de teatro, no a enseñarlo.

2 Los métodos de enseñanza en la escritura creativa están normalmente estancados en metodologías muy anticuadas y siguen el mismo corte que la enseñanza tradicional de otras materias. Esto es lo que quizá más me entristece de los métodos de enseñanza de la escritura creativa: que al final es un proceso vertical y lo mismo da enseñar punto de cruz que escribir relatos. Un profesor imparte unas clases, encarga unos ejercicios más o menos didácticos y finalmente evalúa a los alumnos. Siguiendo la terminología de Paulo Freire, es éste un método bancario de enseñanza: el alumno es una cuenta bancaria donde el profesor deposita conocimientos. Esto crea una situación de negación permanente: puesto que el alumno se encuentra bajo la tutela de un profesor o una escuela, su condición de escritor es simbólicamente negada precisamente por encontrarse bajo evaluación.

3 Lo que se enseña en las escuelas de escritura creativa es a analizar obras, no a escribirlas. Da igual que se trate de poesía, relato, novela o teatro: el bulto de las clases pasa por leer y analizar obras, de autores consagrados o de los alumnos, y ajustar el contenido de las clases a las desviaciones de las obras presentadas respecto a las herramientas o estructuras expuestas. Cuando el tiempo de la enseñanza no se dedica a analizar obras, se dedica a hacer enseñar historia: la Poética de Aristóteles, la teoría del cuento de Propp, etcétera. Ninguna de estas cosas trata sobre el proceso creativo, y hasta el momento no he encontrado libro alguno que lo cubra adecuadamente.

4 Una misma fórmula para todo el mundo. Las clases de escritura creativa pocas ocasiones se ajustan a las realidades individuales de los alumnos. Debido a que el proceso de enseñanza es vertical, el profesor impone listas de lecturas, referentes culturales, autores que se deben leer y autores que no se deben leer bajo ninguna circunstancia. En muy pocas ocasiones he visto a un profesor ajustar el contenido de sus clases a las realidades de sus alumnos: sus lecturas, sus intereses, su trabajo normal. Lo que se impone aquí es una homogeneización del alumnado: un profesor con gusto por el realismo mágico orientará sus clases hacia Borges, uno con filiación por Cheever hacia el realismo sucio. Nunca he visto a un profesor que tomara en serio a un alumno que disfrutara con Ken Follet o con Stephen King, y eso que ambos son escritores. Ya trataré de esto más adelante.

5 No existe ningún secreto ni ninguna fórmula mágica que se pueda comprar para escribir: existe voluntad o no existe. Todos los conocimientos que un escritor necesita para escribir una obra (teatral, poética, novelística) ya los posee él mismo o los tiene al alcance de su mano sin una inversión desmesuradas. La primera herramienta es, sobre todo, las ganas. La segunda, una buena biblioteca. Pagar doscientos euros no va a insuflar a nadie conocimientos creativos.

Como todo, las escuelas de escritura creativa tienen un reverso lúcido que dejaré para más adelante.

3 comentarios en «Lecciones que he ido aprendiendo en las escuelas de escritura creativa»

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