Recuerdos de Londres: The Last Hour of Antigone

The Last Hour of Antigone
The Last Hour of Antigone

No es fácil escribir una obra de teatro.
No es fácil escribir en un idioma que no es el tuyo, y no es fácil acometer un clásico del que Brecht, Heaney, Anouilh ya habían explorado cada rincón, cada idea.
Sarah Provencal fue la directora de la pieza y la gran instigadora de que la obra finalmente se produjera. Desdeñó mis miedos y apeló a mi inteligencia y valor para sentarme frente al procesador de textos y producir una Antígona digna de mis capacidades. Ella ya había dirigido Las troyanas y yo aún no había terminado mi máster en escritura creativa. Hicimos la obra por fe – actores, directora, escritor, técnicos. Lo hicimos por amor y por fe, y son contadas las ocasiones en que en Londres nadie espera sacar algo «más» del amor y de la fe. Solo disponíamos de tres días y luego volveríamos a nuestras vidas.

Ahora anda por Estados Unidos dirigiendo a Sarah Rhul. Hablábamos de feminismo y de escritura política y de teatro del oprimido.

Fue mi primera obra en inglés y llenamos la casa tres noches seguidas. Ocurriese lo que ocurriese después, ya me había convertido en escritor.

CHORUS
The traitor? The traitor? In a civil war, every one is betraying his brothers and sisters.
None in Thebes must say his name in public or private.
He must be left to rot outside Thebes.
He must be left to warn anyone of his same breed.
He who treasons Thebes must lay as a traitor.
War is not about who falls, but where he falls.
He fell in the wrong side.
He was on the side of the defeated.
But who is not defeated in a war.
He wanted to burn Thebes.
He wanted to burn Argos.

Algunos artículos en este blog sobre el proceso de creación:

El mensaje.
Todas las Ismenas del mundo.
Unas notas sobre Antígona y Creón.

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