Recuerdos de Londres: Citas por Internet

Tinder

Todos los que acudimos en algún momento u otro a las citas por internet lo hacemos por pura desesperación. Incluso el cínico, el depredador, el que «está ahí para conocer gente», el curioso, todos, toditos, todos confesamos a la larga que esto de apuntarse a Tinder, Match o cualquier otro es la consecuencia de vivir en una ciudad de 10 millones de personas donde ha desaparecido todo lo que era sólido.

En estos cinco años he probado muchos sitios: Gumtree, Match, Tinder, OKCupid, Guardian Soulmates. Hay tanta gente buscando pareja en internet que resulta difícil encontrar a alguien que no lo haya hecho.

Esta normalización tiene aspectos interesantes. La primera es que la variedad de personas que uno se encuentra es verdaderamente significativa de la ciudad de Londres. Desde los que ansiosamente quieren hallar a su media naranja, hasta aquellas parejas poliamorosas a quienes les gustaría salpimentar su relación con una chica veinteañera, bisexual y guapa; diríase que los sitios de dating funcionan como un testimonio virtual del mapa emocional de Londres.

Mi primera cito vino borracha (o drogada) y terminamos a los 30 minutos después de una pelea acerca de la función de la literatura en la sociedad. He salido con gente deprimida, hiperactiva, obsesionada con el deporte, con gente que quería una cena gratis o un polvo rápido. Y también he encontrado a gente maravillosa que permanecerá en mi corazón para siempre. Y me han contado muchas historias. De ex-novios maltratadores, de viajes fantásticos, de padres que pedían perdón en su lecho de muerte, de comunidades misóginas que te hacen la vida imposible, de abortos, de otros amantes.

Después de todos estos años buscando afectos en internet he extraído algunas conclusiones. La primera es que todo el mercado está orientado, en su mayoría, a formar parejas heternormativas y opera bajo las reglas de ese sistema. Es decir, que el machismo está sano y bien sano: el hombre propone y la mujer dispone. Esto puede ser especialmente abrasivo para el ego masculino: muchos mensajes sin respuesta duelen sin duda, aunque del otro lado es casi peor: la cantidad de abuso gráfico que reciben las usuarias de parte de algunos hombres es deprimente. Existen portales que se dedican a recopilar las respuestas de algunos usuarios y son terroríficas.

La segunda es que los portales funcionan como un Amazon o una tienda virtual de las emociones: una vez que uno se decide a escribir a otra usuaria, otros cinco perfiles aparecen como recomendados, con mensajes del estilo («si te gustó xxx, te gustarán rrr y zzz»). Esto fuerza al usuario a actúar rápidamente para no perder el interés de alguien con quien haya congeniado.

Si incluyo las páginas de citas en mis recuerdos es porque es nativo de esta ciudad y supongo que de otras grandes ciudades anglosajonas. Se me hace difícil que en cualquier otro lugar con redes emocionales más extensas y sólidas, se encuentre una página de internet como algo más que un entretenimiento antes de bajar a tomar algo con los amigos. Además porque conocí a Supna, Ioanna y Nikoo allí.

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