Recuerdos de Londres: The Nest

Besos, oscuridad, minimal techno y todo lo que lo acompaña en Dalston. Eso es The Nest. Y coreanas que prueban el cristal, kuwaitis puestos extásis, y un DJ con una máscara de Guy Fawkes. Pocos guiris. Y los que hay son camellos viejos que te arrastrán a sus council house a fiestas donde no se bebe cerveza. Y noches que son arcoiris donde se circula en Uber conducidos por indígenas de las Maldivas.

Recuerdos de Londres: Cardboard Citizens

No es sencillo entrar como voluntario a Cardboard Citizens: hay que poseer un currículo relevante, pasar una entrevista personal y recibir un curso de concienciación y seguridad. Creada en 1991 por Adrian Jackson, a la sazón amigo y traductor al inglés de Augusto Boal, Cardboard Citizens es una de las compañías de teatro pioneras en el uso de teatro del oprimido en el Reino Unido. En particular trabajan con gente sin techo, en varios centros sociales y en su sede en Whitechapel.

Pasé tres meses currando para ellos y tuve la oportunidad de acudir como profesor asistente en talleres de escritura creativa e inglés. Un tiempo suficiente para saber que el problema de la vivienda en Londres tiene dimensiones inhumanas y que la voluntad política de solucionarlo es mínima. Poco importaba de dónde venías, si eras inmigrante o local, Londres sigue siendo, en el siglo XXI, una pesadilla dickensiana: el distrito de Tower Hamlets, donde está situada la sede de Cardboard Citizens, sufre una tasa de pobreza infantil mayor del 50%

Con todo, Cardboard Citizens sigue llevando las tesis de Freire y Boal al teatro, y recientemente llegaron al National Theatre con un show que ha puesto de manifiesto la necesidad de un teatro militante en el siglo XXI.

Recuerdos de Londres: Bárbara y Sergio

http://barbarana.com/

El secreto evangélico de la salud mental y emocional se hallará en algo tan sencillo como un plato de pimientos con atún. Esto era lo que solucionaba las crisis personales en Albion Road, donde vivíamos separados apenas por tres portales. Cigarrillos, cervezas y comidas en común amortiguaron grandemente las angustias de un recién llegado que tuvo que aprender, al poco de llegar a esta ciudad, a hacerlo todo de nuevo. También ofrecieron alojamiento en incontadas ocasiones (a veces pienso que medio Londres ha pasado por casa de Bárbara y Sergio), y también una cantidad ingente de tiempo de trabajo como esto, o esto, o esto. La fortuna ha querido que los tres tengamos un vínculo fuerte con las mismas ciudades, ya sea por elección o por familia y que este adiós sea solo temporal, hasta navidades. Quizá hayáis sido las personas que más he querido en Londres.

Sergio.

Bárbara Ana.