Consultorio

– Oye, ¿tú crees en la vida después de la muerte?
– No.
– ¿Y cómo puedes vivir sabiendo que te vas a morir?

[…]

– ¿Tú crees que hay vida después de la muerte?
– No lo sé. ¿Eres cristiana?
– No.
– ¿Entonces?
– Creo que hay unas fuerzas…
– ¿Como en Star Wars?

[…]

– ¿Crees en la reencarnación?
– No. Tú sí.
– Claro. Todos tenemos una vida pasada.
– Vaya.
– Lo que son las cosas.
– ¿Y a mí que me importa?
– Lo que no hiciste en la vida pasada, lo tienes que hacer en esta.
– Supongo que en mi vida pasada no pude ver la tele y rascarme los cojones.

[…]

– ¿Crees en la reencarnación?
– Tal vez. ¿Tú?
– Me da igual, solo trataba de darte conversación.
– Todo eso de la reencarnación es muy bonito, hasta que aprendes matemáticas.
– ¿Cómo?
– Si la población mundial ha ido creciendo exponencialmente, no hay cadáveres suficientes para reencarnarse.
– Puede que te reencarnes desde una mosca o una flor.
– Ya. Te aseguro que los que tienen más fe en la reencarnación no vienen precisamente de una mosca o de una flor. Vienen de animales elegantes o de faraones. Nadie desea venir del lumpenproletariat.
– Lumpen-¿qué?
– Es igual.

[…]

– ¿Crees en Dios?
– ¿En cuál?

[…]

– ¿Crees en Dios?
– Sí, creo en Dios, pero no creo en la Iglesia, ni en el dogma, ni en los curas.
– Entonces no crees en Dios.
– Sí creo en Dios, pero no creo en los curas. Creo a mi manera.
– No crees en Dios.
– Sí, te digo.
– Dios es la Iglesia, el dogma y los curas.
– Creo a mi manera.
– No creo que a Dios le importe demasiado tu opinión. Dios no es una barra de autoservicio, donde uno puede tomar lo que le venga en gana.

[…]

– ¿La vida después de la muerte? No en una vida, como la nuestra, pero sí en nuestra permanencia… Por ejemplo, a través del arte.
– ¿Piensas que uno permanece a través de su arte?
– Sí.
– ¿Qué te hace pensar que tu arte va a permanecer después de tu muerte?
– El arte permanece detrás de la muerte.
– Eso sí que es de una vanidad grandilocuente. ¿Quién cojones te crees que eres?
– El arte…
– El arte, pollas. El arte es un proceso de sedimentación y decantación. No existe la obra de arte pura: todo es una construcción de lo que hemos leído, escuchado y vivido. El arte no es un DNI, personal, único. El arte (una obra) es un edificio donde puede que no seas más que un simple peón de albañilería.
– El arquitecto.
– El arquitecto es el mundo, chaval.