Los tloros

Apenas habló durante veinte minutos. Fueron los únicos veinte minutos en los que vi a Menéndez con vida, pues dos semanas más tarde sufrió una isquemia. Durante el seminario apenas dibujó a los alumnos el trabajo de campo en el que se hallaba inmerso. Las referencias culturales a los Tloros suelen confundirse, decía, con aquellas tribus caribeñas que practicaban el vudú. Sin embargo, los Tloros, o al menos su rastro histórico, no dejaba lugar a dudas: provinientes de las costas atlánticas de México, había cruzado el Caribe para asentarse primero en Cuba y después en Haiti. El vudú de los esclavos negros llegó más tarde y la práctica resultante resultó ser una combinación de la santería chamánica centroafricana y los rituales de sacrificio aztecas. Zeiller, el paleontólogo que descubrió un campamento Tloro a principios de siglo detalló a grandes rasgos algunas costumbres del pueblo, como la organización urbana, alrededor de un gran fuego que varios chamanes se encargaban de mantener vivo y que servía a la vez como cocina y elemento mágico para la purificación de los habitantes de la tribu. No poseían moneda, pues no comerciaban con ningún otro pueblo, tal vez por saberse peregrinos o traidores al imperio azteca y lo más exótico, no creían en el alma.
Los tloros, Jorge Luis Jorge

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