por

Dublín 2011

Volver al hogar

como vestirse de nuevo

con la piel mudada,

volver a Dublín

sin más equipaje

que la mala conciencia

volver a las ventanas

golpeadas por la lluvia invisible

a aquella misma piedra encontrada

en dos parques,

acurrucarse entre los vientos

mecerse en los callejones

entre serrín y humo,

dormir como

he dormido

en un lecho

que por sí solo sustenta

la ternura.

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