El Lobo strikes back

Poco a poco voy dando forma a Los días de la semana. Corregir poemas es una tarea tan pesada como diamantina, pues supone un enfrentarse continuo al lenguaje interno del poema y al origen del mismo, sea autopsicográfico (y vuelve a abrazarse al recuerdo, como los tentáculos sangrientos de una medusa), sea una banalidad. Hay una ruptura en este poema que transcribo a continuación, un choque entre dos mundos: el de la primera estrofa, de reflexión irónica sobre las consecuencias colaterales del acto de escribir; y el del resto, arrojado de una vez a la prisión del poema. A pesar del efecto final, que me agrada, no termino de pulir un par de versos demasiado prosaicos.

Hoy es uno de esos días
en los que debiera escribir
«marmórea alma del aire,
¿qué esperas a ser habitado
por la afilada hoja de la luz?«
Debería escribir un libro entero,
y ser famoso,
y llevar la bufanda
peligrosamente enroscada al cuello.

Hoy es uno de esos días
en los que me persigue un lobo
por todos los rincones de la casa.

Como Hansel y Gretel, llevo dejando
migas de pan por toda la semana
para que me encuentres,
un rastro que hable y diga:
está allí y tiene miedo.
Un lobo me persigue desde el lunes
y me he encerrado en casa
y he esperado a que vinieras,
y luego han llamado y yo he abierto
y el lobo eras tú.

Entre Tara y Conolly Station

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